viernes, 7 de febrero de 2020

El poder de dos princesas

Nunca he sido de princesas. Entendedme, están bien, pero nunca me he centrado demasiado en ellas cuando era niña. He sido más de otros juegos y he tenido otros sueños. Nunca ha sido el de ser princesa. Creo que hoy día es casi inevitable que las niñas jueguen a serlo, porque venden disfraces de princesas en cada esquina y hasta las botellas de agua del supermercado tienen dibujos de princesas pero, por suerte, soy de otra época en la que el merchandising no estaba tan extendido. Aún así, he leído cuentos de princesas y he visto películas de princesas -como la mayoría de los niños-. Eso sí, prefiero Pocahontas antes que a la Bella Durmiente, por poner un ejemplo. 

Hoy día, el marketing también tiene efecto sobre mí y me llaman la atención muchos de los objetos que incluyen en su diseño algo de Disney (esto es también princesas). Es por este motivo que cuando vi este vestido no me pude resistir y lo compré. Seguro que el diseño os suena, pues después de comprarlo -hace ya varios meses- lo he visto en sudaderas, camisas... De todas formas, aunque esté bastante repetido a mí me sigue gustando. ¿Y a vosotras?



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